Hace doce años conocí de la forma más inusual a un ser extraordinario, siempre me han gustado y atraído las personas complejas, indescifrables hasta cierto punto y con extrema sensibilidad para vivir, experimentar la vida como una increíble fotografía en escala de grises, apreciando todos y cada uno de sus matices. Así eres tú, o la versión de mi que se refleja en tu ser.
Hoy después de tanto tiempo, tantos ayeres y el resto de las piezas de ambos rompecabezas de las cuales nos hemos perdido, aquella plática vuelve a fluir, yo con menos ataduras y tú con más deseos de escuchar palabras mías, desde el cuento más absurdo que se me pueda ocurrir, hasta los pensamientos más obscuros e intensos que podría elucubrar mi inquieta mente. Pero finalmente, todo sigue fluyendo a un grado donde la belleza que existe en nuestras pláticas se convierte en una armonía para mi ser.

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