Decidí volver a escribir después de algunos años de haberle puesto punto y coma a mis diarios, publicaciones e invenciones. La decisión está basada en la necesidad de conectar nuevamente conmigo misma, atender mis necesidades emocionales y físicas.
No pretendo de alguna manera impresionar a alguien en este momento de mi vida, tampoco pretendo victimizarme como lo he hecho por tantos años al exponer mis heridas ante las demás personas. Simplemente quiero adaptarme a los nuevos tiempos, resonar con las necesidades que claman en mi interior.
Últimamente he visto en diversos sitios la frase: “El futuro es femenino”. No saben como esa frase me causa un extraño picazón en el cerebro, ya que por muchos años de mi adolescencia y parte de mi vida adulta rechacé el ser mujer. Yo veía como los hombres en muchos aspectos de su vida la “pasaban mejor”. Pero hace aproximadamente 4 años conocí a una increíble persona que me enseñó a manifestar mi ser desde mi energía femenina y ser consciente de su valor.
No quiero entrar en una lucha de sexos porque creo que es simplemente absurdo a estas alturas de mi vida, todos los que me conocen saben que inclusive en mi vida personal tengo más amigos que amigas, mi vida personal e inclusive intimidades de mi ser y de mi cuerpo las he mostrado vulnerables y sin tapujos a diversos hombres, no necesariamente en un aspecto romántico, sexual y carnal. Sino lo que yo considero la verdadera intimidad: La amistad y la palabra.
Retomando, lo femenino me sigue picando la mente y el cerebro. Tal vez he vuelto a escribir para conectar con lo femenino de mi ser y de otros seres. Hoy creo en la ambivalencia, el mundo y la sociedad siempre nos están demandando el elegir: ¿Blanco o negro? ¿Café o té? ¿Perros o gatos?. Y desde hace mucho yo dije para mis adentros: !Al carajo con eso¡: ¿Blanco o negro? Elijo el arco iris cromático y la escala de grises, ¿Café o té?… disfruto de ambos a cualquier hora del día y también agua de frutas o refresco. ¿Perros o gatos? Amo a todo el reino animal y me parece fascinante, hasta los horribles peces abisales tienen su encanto viviendo en las profundidades. ¿Pueden darse cuenta?La apreciación no tiene límites, ni la vida misma. Todos somos capaces de romper esos paradigmas y desear que experimentar y en que momento. La belleza, el poder, la lujuria, el amor, la rudeza y muchas emociones y sensaciones y adjetivos no tienen porque limitarse a una cuestión de género. Soy mujer, pero también soy espíritu y conciencia, soy dualidad, un poco tanto descontrolada y con el vicio de sobre pensar todo lo que digo y todo lo que hago. Pero a la vez capaz de disfrutar y de sufrir. Y así como puedo llorar con una película romántica o hasta con las caricaturas que veo con mi hijo y a la vez puedo sentirme morbosa al ver gore mientras alguien es destripado por una horda de zombies. Pero lo más increíble de todo: La vida aun logra sorprenderme al sentir ese cosquilleo enigmático en todo mi cuerpo, eso que le llaman: Orgasmo cerebral.



