martes, 21 de febrero de 2017

Marco

Existen historias que deben contarse de forma aislada y aunque forman parte del enorme conjunto de piezas del rompecabezas de nuestras vidas, son pedazos que suspendidos en las lagunas agradables de mis recuerdos que se plasman como una eterna fantasía, donde los finales felices son para todos, empezando por mi...

Hace doce años conocí de la forma más inusual a un ser extraordinario, siempre me han gustado y atraído las personas complejas, indescifrables hasta cierto punto y con extrema sensibilidad para vivir, experimentar la vida como una increíble fotografía en escala de grises, apreciando todos y cada uno de sus matices. Así eres tú, o la versión de mi que se refleja en tu ser. 

Hoy después de tanto tiempo, tantos ayeres y el resto de las piezas de ambos rompecabezas de las cuales nos hemos perdido, aquella plática vuelve a fluir, yo con menos ataduras y tú con más deseos de escuchar palabras mías, desde el cuento más absurdo que se me pueda ocurrir, hasta los pensamientos más obscuros e intensos que podría elucubrar mi inquieta mente. Pero finalmente, todo sigue fluyendo a un grado donde la belleza que existe en nuestras pláticas se convierte en una armonía para mi ser. 

Tuvimos que aislarnos por muchos años para retornar, tal vez yo te llamé con mis pensamientos nocturnos, o fuiste tú quien decidió buscarme después de tantos años, de cualquier manera se agradece.